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América Latina debe de enfrentar de manera contundente los desafíos del empleo

La Organización Internacional del Trabajo afirmó que América Latina requiere un crecimiento más robusto y políticas más eficientes de redistribución del ingreso, para enfrentar de manera más contundente los desafíos del empleo, en especial entre los grupos de población más vulnerables.

04-02-2019
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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirmó que América Latina requiere un crecimiento más robusto y políticas más eficientes de redistribución del ingreso, para enfrentar de manera más contundente los desafíos del empleo, en especial entre los grupos de población más vulnerables.

El panorama laboral de la región dice que la evolución de los principales indicadores del mercado del trabajo ha reflejado un leve avance con respecto a 2017, incluyendo un cambio de tendencia en la tasa de desocupación que volvió a bajar tras tres años de alzas. La "crisis en cámara lenta" parece estar terminando en América Latina, aunque el panorama para 2019 es aún incierto, refirió.

Recordó que hace dos años, la tasa de desocupación promedio era de 8.1 por ciento y bajo en 2018 a 7.8 por ciento y además hay noticias positivas del crecimiento del empleo asalariado así como del nivel de las remuneraciones; sin embargo, aclaró, en un contexto de crecimiento económico lento, la mejoría en la tasa de desocupación ha sido modesta.

De igual manera, abundó, hay que entender que detrás de los promedios regionales ha habido comportamientos diversos de los indicadores a nivel de países y subregiones, y que una vez más, los datos de Brasil, con cerca de 40 por ciento de la población económicamente activa, han sido determinantes para la tendencia registrada.

En el caso de las mujeres, agregó el organismo, su participación laboral mantiene su tendencia al alza. En 2016 paso de 50 por ciento y en el tercer trimestre de 2018 registraba 50.3 por ciento, ese es un indicio de que la brecha de género tiende a disminuir, aunque es necesario recordar que este es un tema pendiente pues aún hay más de 20 puntos porcentuales de diferencia con los hombres.

Hizo notar que en cuanto a la tasa de desocupación femenina llegó a 10 por ciento en el mismo periodo del año pasado, este indicador es persistentemente más alto que el de los hombres que registraba 7.3 por ciento, mientras los salarios de las mujeres representaban el 79 por ciento de los ingresos de los hombres en 2012 y 81 por ciento en 2017.

La mayor parte de estas brechas, puntualizó, se pueden atribuir a discriminación, estereotipos y factores culturales más que a variables objetivas, como la educación, el tipo o nivel de las ocupaciones y los sectores económicos.

Un tema de gran preocupación es la situación laboral de los jóvenes, ya que la tasa de desocupación promedio en la región continúa cercana a 20 por ciento, lo que implica que uno de cada cinco en busca de empleo no consigue nada, generando en ellos, desaliento y frustración por la falta de oportunidades.

La situación laboral de la región, dijo, está marcada por la necesidad de aumentar la velocidad con la cual se está generando más y mejores empleos y resaltó que la tasa de desocupación regional nos indica que hay unos 25 millones de desempleados.

Otro tema importante, externó, es el de la informalidad ya que según datos recientes en América Latina y el Caribe este indicador es de 53.8 por ciento, incluyendo la agrícola y la no agrícola. Son alrededor de 140 millones de personas que tienen ocupaciones generalmente asociadas a condiciones precarias, falta de derechos y desprotección social.