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Política de Árbol

12-07-2018
Emilio Cruz Sánchez, director de Comunicación, Redes y Alianzas en Reforestamos México
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Lo hemos escuchado tanto que a veces resulta obvio, los árboles son buenos para nuestro bienestar y el de nuestro entorno. Su presencia disminuye la temperatura de las ciudades, ayudan a la biodiversidad urbana, tienen impactos positivos para la salud mental de las personas que vivimos en la ciudad y en términos más mundanos ayudan a que te puedas estacionar en lugares con sombra.

Para sensibilizar sobre la importancia de estos seres, en México se establece que el segundo jueves de julio de cada año, será el Día del Árbol, así que en este día 12 del séptimo mes, leeremos, escucharemos y veremos información para hacer conciencia de su relevancia para nuestras vidas.

Sin embargo, en general las personas no quieren un árbol en la banqueta de su casa, las razones son varias y entre las más sabidas están que rompen el cemento o el pavimento, pueden dañar las paredes de nuestra propiedad, echan mucha “basura”, obstruyen la visibilidad, etcétera. Y muchas tampoco quieren adoptar áreas verdes cercanas a sus domicilios, esas tareas las pueden/deberían hacer las autoridades, las empresas o quienes tienen tiempo.

El problema es que estas connotaciones negativas parecen escalar en las estructuras gubernamentales y se traducen en una falta de la política del árbol, sus consecuencias son la inadecuada toma de decisiones, que varían en su complejidad y magnitud. Desde los servicios municipales que de manera errónea podan árboles para privilegiar el paso de los cables de luz o incluso que se pueda ver la publicidad de algún espectacular, en algunas ocasiones eso incluye que se vea la imagen del gobernante en turno, en casos más graves hay decisiones que desaparecen parques por la instalación de centros comerciales o el paso de una vialidad.

En el país hay casos tan alarmantes como el de la Ciudad de México, en la que investigadores de la Facultad de Ciencias de la UNAM calculan que en los últimos 6 años se han talado aproximadamente 20 mil árboles con autorización del gobierno en turno, pero algunas organizaciones civiles estiman que esa cifra se puede duplicar si se contabilizan los árboles perdidos por la tala clandestina.

Así que, en el Día del Árbol, esperamos compromisos de las personas que próximamente van a gobernar en Alcaldías, Municipios, Entidades federativas y el país, que se diseñen y ejecuten políticas públicas con perspectivas que garanticen un ambiente sano y preserven los ecosistemas forestales de las ciudades, sus alrededores y el país en general.

¿Qué se necesita? Acciones diseñadas bajo una política de árbol, hay que considerar a los arboles como el eje de procesos para la cohesión comunitaria, para involucrar a las empresas con el barrio en el que están asentadas, también pueden formar parte de las estrategias de seguridad pública o del desarrollo económico de las comunidades.

Organizar jornadas vecinales de mantenimiento, limpieza y rehabilitación de parques, barrancas y jardines, puede contribuir a fortalecer los lazos vecinales y construir comunidades que se organizan tanto para mantener limpios los espacios públicos como para estar atentos a cualquier actividad delictiva y tener protocolos de denuncia.

Que las empresas tengan una relación directa con la gente que vive alrededor de sus instalaciones y con las que tiene el compromiso de contribuir a mantener espacios públicos adecuados para la recreación, puede detonar en incentivos para que las empresas mejoren sus procesos y eviten contaminar el entorno. Un gobierno que piensa en árboles asigna presupuesto para la rehabilitación del arbolado urbano, genera información para contar con indicadores de los beneficios económicos, sociales, ambientales, culturales, que tienen las áreas verdes en las diferentes localidades.

Hay que tener cuidado con entender que una política del árbol es plantar más árboles, a lo que nos referimos con ese término es que a partir de actividades relacionadas con los ecosistemas forestales se pueden crear empleos, mejorar la educación, diseñar programas de prevención para mejorar la salud, ofrecer bienes y servicios sostenibles, promover el consumo responsable, contar con ciudades más resilientes.

Así que, en el Día Nacional del Árbol invitamos a diseñar, ejecutar y evaluar las políticas públicas con una perspectiva ambiental, pensando en cómo los ecosistemas forestales pueden contribuir para la eliminación de la pobreza, la cohesión comunitaria, la creación de empleos, cuidado de la diversidad bilógica, acceso al agua, regulación de la temperatura. La política de árbol se construye con raíces fuertes para cosechar frutos en beneficio de todas las personas.

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