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ODS3. La alimentación poco saludable es la principal causa del desarrollo de enfermedades crónicas

Más del 10% de la población en el mundo padece hambre

17-10-2019
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En el mundo existen 820 millones de personas que padecen hambre. Sin embargo, las personas que presentan trastornos de nutrición como la obesidad y el sobrepeso, prácticamente duplican esta cifra. Así lo refleja la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.  Reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mostraron que en el 2016 existían más de mil 900 millones de adultos con sobrepeso, de los cuales más de 650 millones tenían obesidad.

Combatir los índices de obesidad y sobrepeso es tan importante como combatir la desnutrición, ya que en la actualidad, las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT), en la mayoría de los casos, derivan de estos trastornos alimenticios, ocasionan el 77% del total de las muertes en México, según la OMS. Para crear conciencia sobre la importancia de una alimentación saludable, la OMS declaró “Una Alimentación Sana para un Mundo Hambre Cero”, como el lema del Día Mundial de la Alimentación este año.

En México el panorama no es muy alentador, información recopilada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indica que México ocupa el segundo lugar en obesidad en adultos, sólo después de Estados Unidos, y el primero en obesidad infantil. La Dra. Irma Luisa Ceja Martínez, médico especialista en medicina interna y gerente médico de Nutrición y Endocrinología de Grupo PiSA, indicó que “es importante diferenciar entre desnutrición y mala nutrición. La desnutrición se refiere a la falta de alimentación causada por la ausencia de ingesta o una ingesta insuficiente e incompleta. Cuando esto sucede por un tiempo prolongado, especialmente en la infancia, se pueden presentar problemas de crecimiento y desarrollo, retraso cognitivo y afectación de las funciones cerebrales”.

La desnutrición y la mala nutrición, no sólo representan un reto para los sistemas de salud de México y el mundo, también para el desarrollo de las naciones ya que repercuten directamente en un insuficiente desarrollo físico y mental, lo que reduce considerablemente las posibilidades de desarrollo personal y movilidad social.

Llevar una nutrición adecuada es fundamental para el desarrollo integral de un niño, los primeros dos años son claves, si esta no es óptima, también se incrementa la propensión a padecer enfermedades como obesidad, diabetes, e hipertensión  en la edad adulta, puntualizó la también miembro del American College of Physicians.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, reveló que la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en niños y niñas en edad escolar es de 33.2%, presentando mayores índices en las urbes (34.9%) que en las zonas rurales (29.0%); mientras que los adolescentes presentan una prevalencia de 36.3%.

La perspectiva en cuanto al tema de nutrición se hace más grave si miramos a los adultos, la OMS indica que en México 73% de la población adulta padece de obesidad. Esta prevalencia equivale a un 75.6% en las mujeres y un 69.4% en los hombres.

Estos datos parecen indicar que el problema no sólo es la falta de alimentos, sino la distribución y la calidad de éstos. De  acuerdo a las cifras del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, en México 1 de cada 10 niños menores de 10 años padecen de desnutrición mientras que uno de cada 3 tienen sobrepeso u obesidad.

La especialista en medicina interna, Ceja Martínez, explicó que del otro lado de la moneda, está la mala nutrición, “esta es consecuencia de una dieta mal equilibrada, puede ser por exceso o falta de nutrientes y usualmente desencadena condiciones como la obesidad o carencias de vitaminas y minerales”.

Ceja Martínez precisó que cuando se trata de una alimentación saludable y balanceada, no sólo debemos fijarnos en los alimentos que consumimos, “solemos poner mucha atención a los alimentos procesados que ingerimos, pero pasamos por alto el contenido de las bebidas. El agua siempre será la mejor opción para hidratarse, pero si preferimos o sentimos antojo de beber algo con sabor, debemos buscar bebidas con bajo contenido de azúcar, preferentemente que estén endulzadas con glucosa en vez de azúcares altamente procesados como el jarabe de maíz de alta fructosa, mieles o  concentrados de jugos. También es importante no endulzar en exceso el agua fresca de fruta que se prepara en casa”.